sábado, 17 de marzo de 2012

Cisne Negro. La importancia de tener una buena protagonista.


Es cierto que cuando nominaron a Darren Aronofsky a mejor director por Black Swan, al igual que nominaron la película pensé en todo momento, por lo que había visto de la película, que se lo llevaría de calle. Es una de esas opiniones que tiene uno en torno a los Oscars, el ya sé quién se lo va a llevar como si yo fuera Uribarri viendo Eurovisión. Aún así, he de decir, que acierto la mayoría de las veces. En esa ocasión no fue así. En ambos casos, se llevo el premio "El Discurso del Rey".
No es una mala película la que nos presenta Aronofsky sino una tortura autoinflijida a un personaje que se convierte a lo largo de la película en una versión oscura de sí misma.




 La historia gira en torno a Nina,  una bailarina clásica demasiado técnica y nada natural que quiere convertirse en la protagonista de la nueva obra principal del ballet en el que trabaja.  Y sin esperárselo, se convierte en la inocente protagonista de la obra de Tchaikovsky, El lago de los Cisnes. Sin embargo, y desde un primer momento, el director de la compañía, Vincent Cassel, le deja muy claro que es perfecta para el Cisne blanco pero que es especialmente estrecha para convertirse en el Cisne negro.  La anima a ser sensual y a convertirse en una persona capaz de interpretar ese personaje contrapuesto al que desea el príncipe de la obra. Y ahí es donde empieza la pesadilla de Nina.
La aparición de otra bailarina, Mila Kunis, que parece tener la sensualidad que ella no tiene, le genera aún más inseguridad, más miedo y el terror a que la reemplacen comienza a transformarla en alguien oscuro y cruel.
Lo realmente a destacar de la película es la ambientación claustrofóbica que comienza, poco a poco, a envolver a la protagonista convirtiendo, todo lo que la rodea, en su enemigo incluida ella misma.
El coro de personajes que acompaña a Nina parecen piezas perfectamente engranadas en la metamorfosis de la bailarina. Lo mejor de la película, los últimos 20 minutos, el estreno de la obra será cuando todos los personajes asistan a la destrucción del Cisne pensando que es simplemente un espectáculo.
Y dentro de la oscuridad que se abre paso en la historia, Natalie Portman es la luz y las sombras. Lo da todo por el personaje más serio de su carrera, el que definitivamente la desliga de la jovencita de "León, el Profesional" o "Beautiful Girls" y la convierte en una actriz increíblemente madura y espectacular.
Ella es la razón por la cual hay que ver la película, por una interpretación inmensa y una entrega brutal. Ella es el Cisne Negro y el resto es mero acompañamiento.

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