Es cierto que cuando nominaron a Darren Aronofsky a mejor
director por Black Swan, al igual
que nominaron la película pensé en todo momento, por lo que había visto de la
película, que se lo llevaría de calle. Es una de esas opiniones que tiene uno
en torno a los Oscars, el ya sé quién se lo va a llevar como si yo fuera
Uribarri viendo Eurovisión. Aún así, he de decir, que acierto la mayoría de las
veces. En esa ocasión no fue así. En ambos casos, se llevo el premio "El Discurso del Rey".
No es una mala película la que nos presenta Aronofsky sino
una tortura autoinflijida a un personaje que se convierte a lo largo de la
película en una versión oscura de sí misma.
La historia gira en torno a Nina, una
bailarina clásica demasiado técnica y nada natural que quiere convertirse en la
protagonista de la nueva obra principal del ballet en el que trabaja. Y sin esperárselo,
se convierte en la inocente protagonista de la obra de Tchaikovsky, El lago de
los Cisnes. Sin embargo, y desde un primer momento, el director de la compañía,
Vincent Cassel, le deja muy claro que es perfecta para el Cisne blanco pero que
es especialmente estrecha para convertirse en el Cisne negro. La anima a ser sensual y a convertirse en una
persona capaz de interpretar ese personaje contrapuesto al que desea el
príncipe de la obra. Y ahí es donde empieza la pesadilla de Nina.
La aparición de otra bailarina, Mila Kunis, que parece tener
la sensualidad que ella no tiene, le genera aún más inseguridad, más miedo y el
terror a que la
reemplacen comienza a transformarla en alguien oscuro y cruel.
Lo realmente a destacar de la película es la ambientación claustrofóbica
que comienza, poco a poco, a envolver a la protagonista convirtiendo, todo lo
que la rodea, en su enemigo incluida ella misma.
El coro de personajes que acompaña a Nina parecen piezas perfectamente engranadas en la metamorfosis de la bailarina. Lo mejor de la película, los últimos 20 minutos, el estreno de la obra será cuando todos los personajes asistan a la destrucción del Cisne pensando que es simplemente un espectáculo.
Y dentro de la oscuridad que se abre paso en la historia, Natalie Portman es la luz y las sombras. Lo da todo por el personaje más serio de su carrera, el que definitivamente la desliga de la jovencita de "León, el Profesional" o "Beautiful Girls" y la convierte en una actriz increíblemente madura y espectacular.
El coro de personajes que acompaña a Nina parecen piezas perfectamente engranadas en la metamorfosis de la bailarina. Lo mejor de la película, los últimos 20 minutos, el estreno de la obra será cuando todos los personajes asistan a la destrucción del Cisne pensando que es simplemente un espectáculo.
Y dentro de la oscuridad que se abre paso en la historia, Natalie Portman es la luz y las sombras. Lo da todo por el personaje más serio de su carrera, el que definitivamente la desliga de la jovencita de "León, el Profesional" o "Beautiful Girls" y la convierte en una actriz increíblemente madura y espectacular.
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