La primera vez que vi una película de François Cluzet fue hacer relativamente poco, por casualidad, en la tv de ricos tuve la suerte de ver "No se lo digas a nadie" de Guillame Canet. Me pareció un actor bastante interesante y cuando vi que era uno de los protagonistas de Intocable pensé que sería una buena razón para verla. Más aún viendo el papel al que se enfrentaba. Interpretar a un tetrapléjico es una aventura que no todos llegan a terminar bien. Lo único que puedo decir después de ver la película es que es para quitarse el sombrero.
