Es cierto que cuando nominaron a Darren Aronofsky a mejor
director por Black Swan, al igual
que nominaron la película pensé en todo momento, por lo que había visto de la
película, que se lo llevaría de calle. Es una de esas opiniones que tiene uno
en torno a los Oscars, el ya sé quién se lo va a llevar como si yo fuera
Uribarri viendo Eurovisión. Aún así, he de decir, que acierto la mayoría de las
veces. En esa ocasión no fue así. En ambos casos, se llevo el premio "El Discurso del Rey".
No es una mala película la que nos presenta Aronofsky sino
una tortura autoinflijida a un personaje que se convierte a lo largo de la
película en una versión oscura de sí misma.
